Herramientas de ciudad (La Vanguardia)

Mientras Ada Colau y Ernest Maragall apuran sus opciones para hacerse con la alcaldía de Barcelona, un proceso electoral de menor calado pero mucho valor simbólico provoca ya los primeros reajustes institucionales. Joan Canadell, flamante presidente de la Cambra de Comerç, se perfila como el nuevo responsable del consorcio Turisme de Barcelona, liderado durante los últimos 26 años por Joan Gaspart. A la presidencia accederá en representación de la Cambra. Además de esta, en Turisme de Barcelona participan el Ayuntamiento y la Fundació Barcelona Promoció, que también depende de la institución cameral.


Canadell no ha ocultado sus prioridades políticas. Con el apoyo de la independentista ANC, ha accedido a estos cargos dentro de la lista electoral Eines de País (herramientas de país, que no de ciudad). Aunque está todavía por ver la línea que querrá imponer en Turisme de Barcelona, son orientativas sus primeras declaraciones sobre la Cambra, a la que quiere poner abiertamente al servicio del proceso independentista. Por lo tanto, cabe esperar que el organismo creado en 1993 por Pasqual Maragall para la promoción turística de Barcelona se convierta de facto en las próximas semanas en otra eina de país, a menos que el Ayuntamiento que salga de la investidura del día 15 tenga alguna objeción al respecto.


El tema tiene trascendencia. Además de la llegada de turistas individuales, el consorcio promueve la atracción de profesionales a ferias y congresos. Que llevara unos años sumido en una situación de indefinición impide valorar plenamente su potencial, pero también los riesgos que podría comportar para la ciudad un uso muy desinhibido de la herramienta.

Porque las tensiones que amenazan la reputación exterior de Barcelona apenas se han relajado. En los foros donde Barcelona compite para la captación de talento, inversiones o eventos aún es necesario hacer esfuerzos para aclarar que el conflicto político no interfiere en la actividad económica de la ciudad. Aunque no sea del todo cierto.



El ejemplo a no imitar es el del gobierno catalán, al que se cierran las puertas. Fuentes conocedoras de estos foros constatan que la Generalitat sigue teniendo muchas dificultades para de­sarrollar estas tareas promocionales en el exterior, ya que los potenciales interlocutores temen aparecer fotografiados en contextos de apoyo al procés. Por ello, advierten que, de aprovecharse para internacionalizar el conflicto catalán los canales abiertos por las instituciones barcelonesas en el exterior, las consecuencias serían también letales para la reputación de la ciudad. Sobre todo entre los potenciales clientes de ferias o congresos procedentes del resto de España, donde Barcelona ha dejado de ser el primer referente.


Desistir de ejercer el independentismo cuando está en juego el prestigio de la ciudad y de la propia Catalunya (tan dependiente de la locomotora barcelonesa) no supone renunciar a ninguna convicción. Al contrario, una hipotética Catalunya independiente siempre necesitará de una capital fuerte y sin más interferencias políticas de las necesarias.


Como otras ciudades, Barcelona ha devenido el escenario de un conflicto en el que se superponen el secular debate estado-nación y la emergencia de la metrópolis interconectada. Y en este campo de minas es preferible aparcar las creencias y limitarse a concebir la ciudad como un mero pacto de convivencia que solventa los problemas reales de las personas. Antes que la ciudad al servicio del país, mejor la ciudad que no quiere ser ideológica, sino garante del respeto de todas las ideologías y sentimientos nacionales que cohabitan en ella. No es propio de estos tiempos globales ponerse a construir países con herramientas de ciudad.


El Barcelona London Day

Los días 12 y 13 de junio, más de 400 londinenses muy influyentes asistirán a las presentaciones del Barcelona London Day, una ofensiva que la asociación privada Barcelona Global lleva semanas preparando meticulosamente para defender la reputación de la capital catalana en una ciudad que en estos momentos tiene una importancia estratégica. Serán medio centenar de barceloneses de prestigio –independentistas y no independentistas– quienes expongan las ventajas de visitar la ciudad y de invertir en ella.


La llamada del supercomputador

La Unión Europea ha decidido que Barcelona pase a integrar la primera línea de ciudades del continente que trabajan en el desarrollo de la supercomputación, una carrera en la que EE.UU., China y Japón han tomado ventaja. Con ello, la ciudad no sólo adquiere notoriedad e inversión, sino capacidad de atraer aún más talento. Es el efecto llamada del Barcelona Supercomputing Center que dirige Mateo Valero, un auténtico catalizador de proyectos que en la ciudad investigan en la inteligencia artificial de datos. Por poner un ejemplo.


La cultura y la orquesta del ‘Titanic’

Un asunto tan siniestro como es el envejecimiento de los públicos culturales planeó el fin de semana pasado en las Jornadas Transversal’19, que se celebraron en el Meridien Ra de El Vendrell. Como si estuviera sonando la orquesta del Titanic. Fueron la escritora y guionista Ángeles González-Sinde (estuvo en un cine donde todo el público peinaba canas) o los escritores y periodistas Miguel Barrero y Álvaro Colomer (confirmó que en las presentaciones de libros ya no hay jóvenes) quienes incidieron en el ingrato tema.

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