• Miquel Molina

Ni inteligente ni artificial: masculina (La Vanguardia)

La inteligencia artificial (IA) ha llegado para discriminar, lo que quiere decir, por ejemplo, que está aquí para participar en la elección del colegio que queremos para nuestros hijos o hijas, del lugar al que queremos viajar en vacaciones o de lo que vamos a comer. En realidad es un espejo enorme del imaginario social. El problema es que, ahora mismo, los imaginarios son muy pocos y demasiado homogéneos. La IA tiene, por así decirlo, un sesgo que afecta a los colectivos más vulnerables... Lee el artículo completo aquí.


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