• Miquel Molina

Cuando la política aterriza en las ciudades (La Vanguardia)

Más que una concesión de la Moncloa, el acuerdo suscrito ayer entre Pedro Sánchez y Ada Colau supone un reconocimiento de la capitalidad cultural y científica que Barcelona ya ejerce de hecho. Ciudades como Bilbao, Málaga, València o Sevilla han dado un gran salto en sus apuestas culturales y son ejemplo por su determinación, pero sólo Barcelona compite de verdad con Madrid en la creación de talento y en el impulso de debates con alcance global. Basta comprobar estos días hasta qué punto ha logrado Barcelona convertir su festival de novela negra en una cita mundial del género: es la suma de una serie de capitalidades sectoriales y temporales la que convierte una ciudad en capital, y esto es lo que ahora constata el Gobierno. Lee el artículo completo aquí.


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