Una foto fija de Barcelona (La Vanguardia)

Cuenta un inversor extranjero radicado desde hace dos décadas en Barcelona que quiso vivir en España porque le pareció la síntesis perfecta entre la buena vida de la Europa meridional y la seriedad del norte. Es decir, un país a medio camino entre Italia y Alemania. Hoy, en plena crisis de credibilidad política por la enésima convocatoria electoral, advierte que las cosas pueden estar cambiando: España, dice, estaría dejando de ser el país eficiente que era. Lo percibe en la degradación de los servicios por culpa del recurso sistemático a las prórrogas presupuestarias. Y avisa que, mientras en Italia la sociedad se adapta al desgobierno y logra que las cosas funcionen, en España no existe es

Arte y sentido de Estado (La Vanguardia)

La tradición no invita al optimismo. Cuando el Gobierno español de turno ha tenido la ocasión de enriquecer aún más las fabulosas colecciones de arte de Madrid con patrimonio del Estado, lo ha hecho sin que le temblara el pulso. Ahí están los antecedentes del reparto de la obra de Salvador Dalí, muy ventajoso para la capital, o la inversión más cuantiosa realizada para la adquisición de bienes culturales en mucho tiempo: la muy reciente compra por 18 millones de euros de un Fra Angélico con destino al Museo del Prado. ¿Debería el Estado acometer ahora la compra del Retrato de Michele Marullo de Botticelli, puesto a la venta por los descendientes de Cambó? Puede discutirse la oportunidad de u

Una casa portuguesa para Miró (La Vanguardia)

Buscar acomodo digno para un lote de más de ochenta obras de un artista de talla universal es un reto al que querrían enfrentarse muchas ciudades. Porque lo habitual hoy en día es que los museos, los países o los ayuntamientos se peleen por la titularidad de un solo cuadro. O que se lancen grandes operaciones de captación de fondos para evitar que el mercado acabe sustrayendo del disfrute público esta o aquella obra concreta. Oporto es la excepción. Por circunstancias imprevistas, la ciudad atlántica se enfrenta a ese bendito problema: tiene que procurar residencia permanente para 85 magníficas obras de Joan Miró que le han sido confiadas por el Estado portugués. El proceso está en marcha, a

Yo soy mi cirujana (La Vanguardia)

Barcelona se prepara para un reinicio del curso literario de altos vuelos. La celebración del cincuentenario de Anagrama –que sigue al medio siglo de Tusquets o a los 75 años del Premio Nadal– reunirá a finales de mes en la ciudad a un reparto internacional de plumas privilegiadas. Pero antes, este martes 3, habrá un anticipo con fuerte carga emocional: el periodista Philippe Lançon presentará su obra El Colgajo junto a Guadalupe Nettel en La Central del Raval. En El Colgajo (Anagrama/Angle), Lançon narra los hechos y sensaciones que vivió desde que el 7 de enero de 2015 resultara herido en el ataque islamista a Charlie Hebdo (perdió el tercio inferior de la cara) hasta su salida del hospita

Faro de España (La Vanguardia)

LA nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, afirmó ayer en su toma de posesión que trabajará para que Madrid siga siendo el faro de España. La periodista y política reproducía así una frase que suele emplearse en las crónicas deportivas cuando un jugador muy inspirado, ya sea de fútbol, de baloncesto o de otra disciplina, rescata a la selección en un partido espeso. La idea que seguramente quiso transmitir, sin decirlo, es que el Gobierno que lidera junto a Ciudadanos (con apoyo parlamentario de Vox) se dispone a ejercer de contrapoder del PSOE; es decir, la nueva presidenta, de inspiración aznarista, siente que está llamada a iluminar al país con sus políticas neoliber

Novelas de aeropuerto

SE conocen como novelas de aeropuerto aquellas obras de ficción con trama simple y pocos personajes que entretienen al viajero en el avión o en las salas de espera. Suelen ser libros de género con portadas llamativas. En francés se llaman romans de gare, porque antes que los aeropuertos fueron las estaciones. Las venden en las tiendas de prensa, que pueden ser pequeñas y escasas (en los aeropuertos españoles) o grandes y numerosas (en los del resto del mundo). En los últimos años, volar desde El Prat es toda una invitación a llenar el equipaje de mano con novelas de aeropuerto: las esperas están más o menos aseguradas, siempre hay tiempo para leer. En verano, las huelgas se suceden con una c

Buonismo di Barcelona

NO fue hasta el 2017 cuando la RAE aceptó el término buenismo, definido como “actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia”. Se certificaba así el uso despectivo de una palabra acuñada por columnistas conservadores y destinada a reprender a la izquierda y a las oenegés. A ella ha aludido el derechista Matteo Salvini, ministro italiano del Interior, en su tuit de respuesta a “la sindaca buonista di Barcellona”. La sindaca, Ada Colau, había tuiteado antes sobre “la crueldad” que suponía mantener a la deriva durante dos semanas a 134 inmigrantes a bordo del Open Arms (ayer se permitió desembarcar a 27 menores). Salvini se ha apre

En el aniversario del 17-A (La Vanguardia)

Pocos meses después de cumplirse el segundo aniversario del atentado islamista del London Bridge (3/VI/2017), donde murieron ocho peatones, se dio por terminada la investigación judicial del caso. Según informó la BBC, el instructor concluyó que diversos servicios policiales británicos habían tenido conocimiento previo del peligro potencial que suponía el líder de la célula terrorista, Juram Butt. Por un lado, la línea caliente antiterrorista recibió, dos años antes de los atentados, la llamada de un cuñado del islamista advirtiendo de la creciente radicalización de este. Por otro, el MI5 sabía de la vinculación de Butt con una red radical, aunque no le creía capaz de organizar un ataque. En

La larga marcha del fútbol femenino (La Vanguardia)

EN la serie This is football, escrita por John Carlin, hay un capítulo que describe de manera muy emotiva la larga marcha del fútbol femenino hacia su consideración como deporte de élite. Desde el regreso de las jugadoras americanas a un aeropuerto donde nadie las espera a pesar de haber ganado un Mundial, hasta la designación de Asako Takakura como primera seleccionadora de Japón, se revisitan en el documental los hitos de esta lucha de las futbolistas por su reconocimiento. Entre ellos, el gesto icónico y liberador de la estadounidense Brandi Chastain de quitarse la camiseta y quedarse en sujetador tras anotar un penalti decisivo contra China en 1999. Se la criticó, claro, no podía ser de

El sacerdocio robótico (La Vanguardia)

HOY por hoy, aún es noticia que en determinada profesión se contrate a un robot. Ya no nos sorprende ver a autómatas en cadenas de montaje, pero sí que sustituyan a empleados de banca, a actores o a periodistas. Una incorporación reciente a la vida pública es un flamante robot que ejerce de sacerdote budista en el templo japonés de Kodaiji. Se trata de un prodigio construido con una misión concreta: predicar el budismo de una manera fácil y divertida para atraer a los jóvenes. Hay que tener en cuenta que si hay una sociedad familiarizada con los androides, esta es la japonesa. Sobre el asunto de la robótica, una novela que dará que hablar en el nuevo curso es Máquinas como yo (Anagrama), de

La lección colombiana (La Vanguardia)

LA deliberación del jurado del premio Gabo ha reunido a periodistas de Iberoamérica en Barranquilla y Cartagena, paisaje central en el universo literario y reporteril del Nobel. Tiempo para el intercambio de opiniones sobre las turbulencias de la política. En concreto, acerca de la propia Colombia, donde el proceso de paz aún tensiona una sociedad polarizada entre uribistas (partidarios del expresidente Álvaro Uribe, detractor del pacto con la guerrilla), y los defensores de los acuerdos. Pero lo que domina en las conversaciones es la crisis migratoria. Porque Colombia convive con un vecino que es un polvorín. Por su frontera con Venezuela entran cada día 1.600 personas buscando refugio. Ya

El viaje interior de Madrid

EXPLICAR a la gente por qué Madrid lleva años erigiéndose en paraíso fiscal no es sencillo. Para hacerlo hay que echar mano de argumentos políticos y económicos complejos. A la hora de denunciar insolidaridades, resulta más cómodo volver la mirada hacia la sospechosa habitual, la Catalunya que reclama un nuevo marco fiscal, y acusarla de abandonar a su suerte a la España pobre. Por eso las ventajas fiscales de la capital no son trending topic en el resto del país; por eso el discurso de investidura de ayer de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, en el que prometió una nueva bajada de impuestos, no levantará muchas ampollas en Sevilla, València o Zaragoza. Si Madrid puede permitirse r

Y la globalización mató al avión

HUBO un tiempo en que hablar de globalización era hablar sólo de la mundialización de causas justas. El líder de Solidaridad, Lech Walesa, fue pionero en emplear el término en positivo, cuando habló del efecto amplificador que iba a tener la victoria de su sindicato sobre los comunistas polacos. La euforia le insufló un optimismo infundado. Hoy sabemos que en un mundo global tan rápidamente se expande la solidaridad como se amplifica el discurso del líder xenófobo de turno. En el colapso de los aeropuertos convergen algunas de las tendencias más globales de hoy, en este caso malignas. El estallido generalizado de tensiones nacionales ha provocado conflictos locales cuyas partes buscan altavo

Por qué Barcelona se quedó a medias en su apertura al mar

Son pocas las ciudades que han logrado salvaguardar la esencia de sus puertos de la presión urbanística, turística o comercial. Entre las grandes urbes, ninguna. Locales de ocio, macrotiendas, acuarios y grandes instalaciones industriales configuran el paisaje portuario global. Es imposible evocar hoy en el puerto de Ciudad del Cabo la huella de Darwin, que desembarcó en él con su Beagle, o de leyendas como Vasco de Gama o el capitán Cook, que lo circunnavegaron. En su lugar, la ciudad sudafricana exhibe un flamante V & A Waterfront, una versión ampliada del Maremàgnum barcelonés. El puerto de Oslo, fundamental en la conquista de los polos, ha sucumbido también a la fiebre constructora, aunq

Mientras la ciudad no se duerma

Del alcalde barcelonés más elogiado de la democracia, Pasqual Maragall, todos recuerdan cómo defendía los intereses de la ciudad frente a gobiernos que por diferentes motivos siempre recelaron de una Barcelona fuerte: los de Madrid, que pese a ser también socialistas temían que la capital de España quedara demasiado relegada, y los de la Generalitat convergente, que anteponían los intereses del territorio a los de un área metropolitana que sabían que no dominarían nunca. La duda que se plantea ahora es: ¿cuál sería el legado de Maragall, en caso de no haber encontrado a nadie con quién pelearse en La Moncloa y en el Govern? El alcalde se salió muchas veces con la suya después de que le negar

Por qué todo el mundo tendría que tomarse más en serio el Sónar

Es una paradoja muy barcelonesa: la feria más deseada quiere ampliar su ámbito de influencia y para ello se alía con un exitoso festival local, pero –aquí está el contrasentido– ese acontecimiento musical se ve abocado a flirtear con el desastre porque la misma ciudad que mima su feria estrella no ha hecho nada para protegerlo cuando se ha visto amenazado por problemas ajenos a su gestión. La feria se llama Mobile, el festival es el Sónar y la ciudad es una Barcelona que vive de la inercia de sus días de gloria. Con gran elocuencia, el consejero delegado de la GSMA Mobile World Congress, John Hoffman, justificó el viernes la alianza con el Sónar con el argumento de que el Mobile ha envejecid

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